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El Señor de los Anillos

Marzo 4, 2008

El Señor de los Anillos (título original en inglés: The Lord of the Rings) es una novela de fantasía épica, obra cumbre del escritor británico John Ronald Reuel Tolkien. Fue escrita por etapas entre 1937 y 1949 y se publicó por primera vez en Reino Unido en tres volúmenes entre 1954 y 1955. Desde entonces, ha vendido millones de ejemplares, y es el Best Seller más vendido del siglo XX, y se cree que el tercero más vendido de la historia moderna después de la Biblia y el Quijote habiéndose traducido a decenas de idiomas. Además se ha adaptado al cine con un éxito arrollador. Es una de las obras que más ha influido en el género de la literatura fantástica.

El título de la obra tiene una doble referencia, por un lado es un kenning, es decir, una forma compuesta que funde dos términos, implicando una cierta metáfora o rodeo, que significa “rey” y, por otro lado el título hace referencia a Sauron, el Señor Oscuro de Mordor, principal antagonista de la historia, creador del Anillo Único que utilizó para controlar el poder de los demás Anillos que forjaron los elfos herreros de Eregion, a los que Sauron convenció para ello; luego se los arrebató y en secreto los distribuyó a los gobernantes de la Tierra Media para corromperlos.

La historia de El Señor de los Anillos tiene lugar en la Tercera Edad de la Tierra Media, un lugar ficticio poblado por Hombres y otras razas humanoides (Hobbits, Elfos y Enanos), así como muchas otras criaturas reales y fantásticas. La historia se centra en el viaje del protagonista principal, el hobbit Frodo Bolsón, para destruir el Anillo Único y en la guerra que provocará el enemigo para recuperarlo, ya que es la principal fuente de poder de su creador, el Señor Oscuro Sauron.

 

Tres Anillos para los Reyes Elfos bajo el cielo.
Siete para los Señores Enanos en palacios de piedra.
Nueve para los Hombres Mortales condenados a morir.
Uno para el Señor Oscuro, sobre el trono oscuro
en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras.
Un Anillo para gobernarlos a todos. Un Anillo para encontrarlos,
un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas
en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras.
 
— J.R.R. Tolkien, El señor de los anillos

El señor de los anillos constituye la continuación de un libro anterior de Tolkien: El Hobbit, que cuenta la historia de cómo el Anillo del Poder pasa a las manos de Bilbo Bolsón, el tío de Frodo Bolsón. En un nivel más profundo, constituye la continuación de otro libro llamado El Silmarillion, que habla de la creación de la Tierra Media y de todas las criaturas que en ella habitan; así como del primer Señor Oscuro (Morgoth o Melkor para algunos), maestro de Sauron, y de las luchas por los Silmarils.

Si bien algunos lo consideran el comienzo de la fantasía épica (existen múltiples precedentes, como el Conan de Robert E. Howard o las historias del Rey Arturo) ninguno de sus predecesores tuvo la habilidad de crear toda una mitología hasta el extremo que lo hizo J.R.R. Tolkien, quien literalmente inventó un mundo de ficción completo con su geografía, su historia, sus lenguas, y sus leyendas y canciones, creando un universo literario de profundidad y riqueza que dota a la novela de un aire de verosimilitud (verdadera mitopoiesis o “creación de mitos”).

Contexto

Si bien es cierto que El Señor de los Anillos, como se verá más adelante, fue concebido como una continuación de El Hobbit, argumentalmente es una continuación de El Silmarillion. En esta obra se relatan, de los acontecimientos de los Días Antiguos, predecesores de los hechos de la Tercera Edad. Allí se construye toda la trama del legandarium. La Primera Edad es la edad de los Elfos y la Segunda Edad es la del ascenso de los hombres de Númenor y su caída posterior, pero también es la de la construcción de una cultura netamente humana (con sus limitaciones) en una tierra permanentemente jaqueada por el mal. Es por ello que en la Tercera Edad, esa cultura se va adueñando de la Tierra Media y transformándola en un lugar en donde, una vez vencido el Mal Absoluto, los Hombres encuentran su verdadera dimensión. Tolkien la define como la Edad de los Hombres y el Fin de los Días Antiguos.

El Señor de los Anillos es, en este sentido una metáfora que implica la culminación de un largo proceso, que da origen a la humanidad actual, con toda su carga mítica pero también histórica. La Creación de Arda; la implantación del Mal como modelo de la dominación absoluta y su continuidad a través de las edades; la lucha de los Elfos y su alianza con los Edain por conservar Beleriand; la derrota del primer Señor Oscuro, Morgoth, pero el ascenso de Sauron; el ascenso y caída de Númenor; la construcción de los Anillos de Poder; la instalación de los reinos númenóreanos en la Tierra Media; y finalmente, la derrota de Sauron, están plasmados en El Silmarillion como un contexto que sustenta la épica de Frodo y la Comunidad del Anillo.

Si El Silmarillion es un relato de un proceso histórico-mítico, en El Hobbit se narra un acontecimiento de ese proceso. Este no es un mero hecho histórico, es nodal y significativo; porque en la obra se conoce como aparece el Anillo Único entre los Hobbits. Una inocente historia para niños (aunque fundada en el legendarium) se convierte en el elemento desencadenante del fin de la Tercera Edad. Fortuitamente y en el marco de un viaje para rescatar un tesoro de la mano del temible dragón Smaug, el hobbit Bilbo Bolsón se convierte en Portador del Anillo. Allí Tolkien, al adaptar esa obra infantil a El Señor de los Anillos, delinea la cultura y por ende el temple, que llevará a Frodo a ser el protagonista principal del cierre del proceso iniciado en los Días Antiguos.

Personajes principales

  • Enanos.
    • Gimli, hijo de Glóin, representante de la raza de los Enanos en la novela. Su padre desempeña un importante papel en El Hobbit.
  • Maiar.
    • Sauron, un espíritu antiguo, vasallo de Melkor, representante del Mal.
    • Gandalf el Gris, protector y amigo de Frodo, mago de la orden de los Istari. Posteriormente llamado Gandalf el Blanco.
    • Saruman el Blanco, líder de la orden de magos, fue atraído al lado oscuro del Anillo debido a su extenso conocimiento del mismo.
  • Criaturas.
    • Nazgûl, espectros del Anillo y los más poderosos servidores de Sauron; antiguos reyes de los hombres que sucumbieron ante el poder del Único. El más poderoso de ellos es llamado El Rey Brujo.
    • Bárbol, el más antiguo de los Ents, guardianes de los bosques.

Partes

La novela está dividida en tres partes, La Comunidad del Anillo, Las dos torres y El retorno del Rey; además cuenta un libro de apéndices. A pesar de esta división, el libro no es una trilogía, ya que, en un principio, estaba escrito para formar un solo tomo, pero debido a su longitud y coste, la editorial Allen & Unwin decidión dividirlo en tres. Las únicas divisiones naturales que hizo Tolkien son los libros I-VI.[1]

La Comunidad del Anillo

Es el primero de los tres volúmenes que forman la obra. Está subdividido a su vez en dos partes, precedidas de un prólogo. Tras éste, Tolkien introdujo un pequeño apartado titulado Nota sobre los archivos de la Comarca, que no apareció hasta la segunda edición de La Comunidad del Anillo,[2] y donde enumera las fuentes que se supone que han sido usadas a la hora de escribir el libro (ya que él pretende dar a entender que su legendarium fue real).

En un principio, Tolkien estableció que el volumen se llamara Crece la Sombra,[3] pero decidió cambiarlo por El retorno de la Sombra.[4] No obstante, diez días después de esta elección, decidió cambiarlo de nuevo por el definitivo, La Comunidad del Anillo, ya que éste se adecuaba más a la trama.[5]

Los libros I y II, de los que consta este volumen, tuvieron también en un principio título: El Anillo se pone en camino y El Anillo va al Sur, respectivamente. En un manuscrito del libro que se conserva en la Universidad Marquette de Milwaukee, Estados Unidos, en el índice aparecen dos títulos diferentes: El primer viaje y El viaje de los nueve compañeros,[3] Sin embargo, éstos títulos para los libros fueron finalmente anulados en la versión publicada.

Prólogo

Precediendo las dos partes de las cuales se encuentra formada La Comunidad del Anillo, Tolkien escribió un prólogo dedicado a los Hobbits, pues, como dicen las primeras palabras de la novela, les consideraba los principales protagonistas de ésta. Debido a la gran importancia que Tolkien le dio, tardó más de diez años en completarlo y esto no ocurriría hasta poco antes de la publicación de La Comunidad del Anillo.[2]

Escribió la primera versión del prólogo entre los años 1938 y 1939, muy poco después de comenzar a componer la historia de El Señor de los Anillos, aunque esta versión era aún muy pobre. A raíz del desarrollo de la novela completa, el prólogo experimentó grandes cambios, existiendo varias versiones, de las cuales algunas fueron publicadas por Christopher Tolkien en El retorno de la Sombra y en Los pueblos de la Tierra Media.

La versión final del prólogo está formada por cuatro secciones:

  • De los Hobbits: es el único lugar donde se puede encontrar la historia de los Hobbits antes de los acontecimientos de El Señor de los Anillos, además de un análisis sobre sus principales características físicas, hábitos y su cultura.
  • De la hierba para pipa: describe una de las principales aficiones de los Hobbits, fumar en pipa, y los orígenes de este hábito.
  • De la ordenación de la Comarca: describe las principales divisiones geográficas de la Comarca, su política y sus servicios públicos.
  • Del descubrimiento del Anillo: aquí Tolkien ofrece un resumen de El Hobbit, haciendo especial hincapié en la parte en la que Bilbo descubre el Anillo Único y su encuentro con la criatura Gollum.

Libro I

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La obra comienza con la noticia de la celebración del 111 cumpleaños de Bilbo Bolsón, un hobbit de la Comarca, que tras marcharse a un extraño viaje, volvió con numerosas riquezas. Fueron invitados a la fiesta 144 Hobbits, la suma de los años que cumplía Bilbo y los que cumplía Frodo, su sobrino y heredero desde que le adoptara tras la muerte de sus padres.

Libro II

Días después, Frodo despertó ante Gandalf en Rivendel y éste le contó lo ocurrido con los Nazgûl y como unos Elfos llevaron a Frodo hasta Elrond y él se encargó de su curación. Luego le informó sobre la celebración de un Concilio donde tratarían lo ocurrido y el tema del Anillo. A ella acudieron algunos representantes de los distintos pueblos de la Tierra Media y, tras decidir que el Anillo debía ser destruido en los fuegos del Orodruin, Frodo se ofreció a llevarlo hasta allí. Sam, que a pesar de no estar invitado al Concilio había escuchado todo a escondidas, se ofreció a acompañar a su amo, y más tarde, Elrond decidiría que Gandalf, Aragorn, Merry, Pippin, un Enano llamado Gimli, el Príncipe Legolas de los Elfos del Bosque Negro, y el heredero a la senescalía de Gondor, Boromir, le acompañarían también, formando la que fue llamada la Comunidad del Anillo.

Dos meses después, la Comunidad inició el viaje. Pasando por Acebeda (la antigua Eregion), llegaron hasta las Montañas Nubladas y decidieron cruzarlas por el Caradhras, ya que cuanto más se acercaran al paso de Rohan, más cerca estarían de Isengard y de ser capturados por Saruman. Sin embargo, ante la posible muerte de los hobbits debido al mal clima de la montaña, la Comunidad se vio obligada a dar la vuelta y a atravesar las montañas por las minas de Moria. Camino a las minas, la Comunidad fue atacada por los lobos de Sauron, pero consiguieron rechazarlos y llegar hasta la Puerta Oeste de Moria. Allí fueron atacados por el Guardián del Agua, un kraken que se había asentado en un lago cercano a la puerta, que les encerró dentro de las minas, obligándoles sin remedio a cruzar por ellas. Poco después llegaron a la Cámara de Mazarbul, donde estaba la tumba de Balin, el Señor de Moria, y donde Gandalf encontró un libro en el que un Enano narraba los acontecimientos ocurridos en Moria y como el pueblo había sido aniquilado por los Orcos. Entonces, comenzaron a oírse tambores y numerosos Orcos aparecieron. Tras derrotar a unos cuantos, la Comunidad logró escapar y llegar hasta el Puente de Khazad Dûm. Allí, un nuevo y más poderoso enemigo apareció, un Balrog, al cual Gandalf se enfrentó y logró arrojar por el puente; sin embargo, mientras caía, el Balrog cogió a Gandalf con su látigo y le arrastró con él hacia el abismo.

Boromir y Frodo en Amon Hen. Boromir y Frodo en Amon Hen.

Apenados por la muerte de Gandalf, los miembros de la Comunidad llegaron al Bosque de Lórien, donde el Elfo Haldir y sus hermanos les dieron cobijo y les condujeron hasta Celeborn y Galadriel, los señores del Bosque. Tras pasar un mes descansando allí, la Comunidad partió en tres barcas élficas siguiendo el curso del río Anduin. En Sarn Gebir, fueron alcanzados por los Orcos, pero lograron esquivarlos cruzando a la otra orilla del río. Al llegar a los prados de Parth Galen, a los pies del Amon Hen, Frodo se apartó de los demás para reflexionar sobre si seguía solo el camino hacia Mordor, ya que no quería poner en peligro a sus amigos. Boromir, que llevaba tiempo deseando el Anillo, le siguió y le trató de convencer para que no destruyera el Anillo y lo llevara a su ciudad, Minas Tirith, para que fuera usado en la defensa contra Sauron. Ante la negativa del hobbit, Boromir intentó quitarle el Anillo y Frodo se lo puso para huir de él. Entonces Boromir se dio cuenta de lo que había hecho y regresó junto al resto de la Comunidad para contárselo. Todos salieron en busca de Frodo y Aragorn ordenó a Boromir que siguiera a Merry y a Pippin para protegerlos, mientras él seguía a Sam. Sin embargo, Sam encontró a Frodo a orillas del río y partió con él en una de las barcas, antes de que Aragorn les encontrara.

Las dos torres

Narra el conflicto con Saruman. El nombre se refiere a Minas Tirith o Minas Anor antes de la caída de la ciudad capital Osgiliath y Minas Morgul o Minas Ithil antes de su conquista por el Rey Brujo de Angmar. Estas dos ciudades, identificadas ambas por dos grandes torres eran las dos principales ciudades del reino de los hombres. No obstante lo anterior, existen interpretaciones alternas acerca de la motivación que nombró la segunda parte de la obra. Un ejemplo de ello es el que se deriva de la versión cinematográfica para quienes las dos torres hace referencia a la unión entre la Torre de Barad-Dûr en Mordor y Orthanc en Isengard. Sin embargo, la versión literaria expresamente establece que el nombre deviene de la existencia de dos grandes torres en las ciudades de los hombres.

Libro III

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El libro III consta de 11 capítulos que relatan la odisea de parte de la Comunidad del Anillo luego del desastre en Parth Galen, con la despedida de Aragorn, Legolas y Gimli del cuerpo de Boromir tras su muerte a manos de los Uruk Hai y la decisión de los primeros de perseguir a los sirvientes de Saruman a fin de rescatar a Merry y a Pippin.

A partir de ese momento, la narración se divide en varias partes: por un lado la persecución de los tres cazadores y por otra, las peripecias de Merry y Pippin en manos de los Orcos. Y la primera, los tres cazadores se encuentran con el Éored Rohirrim de Éomer, Mariscal del Reino de Rohan, quien les informa sobre la Batalla en los Lindes de Fangorn en donde, aparentemente, habrían perecido los dos Hobbits. Esta parte culmina cuando Aragorn descubre huellas, en el campo de batalla, que los llevan a internarse en el Bosque de Fangorn y a reencontrarse con Gandalf, ahora convertido en el Mago Blanco.

Bárbol con los hobbits Merry y Pippin. Bárbol con los hobbits Merry y Pippin.

En la otra, Merry y Pippin van dejando señales para que los cazadores los rescaten, pensando en ardides para escapar, sufriendo la tortura y el cansancio. Al final, los Hobbits consiguen escaparse en medio de la batalla y refugiarse en el bosque de Fangorn, donde se encuentran con Bárbol, un Ent. Éste los lleva al interior del bosque (una vez que descubre que no se trata de Orcos) a su casa ayudándolos a reponerse de las fatigas y enterándose de las noticias del mundo exterior. Al otro día, el Ent convoca a una asamblea de sus congeneres para definir que hacer ante el peligro que representa Saruman para Rohan y por ende a Gondor y al Oeste.

Luego del reencuentro con Gandalf, los tres cazadores más el mago se dirigen a Edoras, en donde liberan a Théoden de la influencia maligna que ejercía el Mago de Isengard a través de su sirviente Gríma. Frente a la inminencia del ataque de Saruman, Gandalf aconseja al Rey de Rohan replegarse al Abismo de Helm para defender mejor el territorio, cosa que hacen. Mientras preparan el repliegue el mago se va de Meduseld con la intención de seguir una estrategia prefijada para derrotar a su oponente. En esta parte, se produce la Batalla del Abismo de Helm en donde las fuerzas combinadas de Rohirrim y Ucornos, tras la oportuna llegada de Gandalf con Rohirrim del Folde Oeste, derrotan por completo al ejército de la Mano Blanca.

Estas historias confluyen en los últimos 4 capítulos, del libro III: tras la Batalla, una comitiva integrada por Théoden, Gandalf, Aragorn, Legolas, Gimli, Éomer y una treintena de caballeros, parten hacia Isengard. Al llegar son recibidos, para sorpresa de todos (menos de Gandalf) por Merry y Pippin, que están sentados en los escombros de las Puertas de Isengard. Mientras una parte de la hueste se dirige a hablar con Bárbol, los Hobbits disfrutan de un segundo desayuno mientras cuentan a sus amigos todas las experiencias vividas desde su separación, y relatan como los Ents derrotaron a Saruman y destruyeron Isengard.

Más tarde, vuelven a reunirse todos y se dirigen a Orthanc para mantener un diálogo con el Mago Blanco, que quedó atrapado dentro de la inexpugnable torre. La intención de Gandalf era darle otra oportunidad a Saruman para que se retractara de sus actos y los ayudara a vencer a Sauron. Pero el compromiso del mago con el Mal era de tal magnitud que se niega rotundamente a esta posibilidad. Más aún utiliza su meliflua voz para desacreditar a Gandalf frente a Théoden y cuando no puede lograrlo da rienda suelta a su ira. Ante la negativa se decide dejar al mago en custodia de Bárbol y encerrado en Orthanc. Previo a ello, Gríma arroja un objeto que Gandalf se apresura a guardar entre sus ropas, quitándoselo a Pippin.

El libro III termina con una nueva separación. Pippin, intrigado y curioso con el objeto que Gandalf guardaba celosamente y aprovechando que todos dormían en el campamento de Dol Baran, el joven Tuk toma el objeto y sin saber que se trataba de la Palantir de Orthanc, lo mira quedando atrapado por la mirada de Sauron, puesto que este estaba comunicado con Barad Dûr. Tras tener horribles visiones, involuntariamente el hobbit revela a Sauron la estrategia de Gandalf. Esta desafortunada acción obliga al mago a llevar a Pippin a Minas Tirith, capital del Reino de Gondor, para ponerlo a salvo de el Señor Oscuro y para preparar la defensa de la ciudad ante la precipitación de los acontecimientos.

Libro IV

El libro IV consta de 10 capítulos que relatan el viaje de Frodo hacia Mordor, junto a Sam y a Gollum.

Habiéndose separado del resto de la Comunidad, en Parth Galen, ambos Hobbits emprenden el peligroso camino desde las Emyn Muil. Tras días de vagar buscando los senderos que le permitieran descender hacia el Este, se encuentran con Gollum que los había seguido desde Moria. este hecho es muy importante para entender toda la trama del Libro: es en las Emyn Muil, en donde Frodo logra bajo amenazas primero y luego con argumentos convincentes que el Antiguo Hobbit los acompañe en el trayecto y los guíe hacia Mordor. Frodo parece despertar la personalidad de Sméagol que va a sobreponerse sobre la de Gollum para aceptar la propuesta y colaborar en la misión, además la idea de no abandonar el “tesoro” es un importante aliciente.

Si bien la tensión entre las dos personalidades es permanente, que se manifiestan claramente, por ejemplo, en la “conversación” entre el “Adulón” y el “Bribón” (como llama Sam a sus personalidades), que Sam oye en el pozo frente a la Puerta Negra. no será hasta el episodio en Henneth Annûn cuando Gollum triunfe sobre Sméagol. Así pues y con la disconformidad de Sam, comienza la primera etapa del viaje a través de la Ciénaga de los Muertos hasta las Morannon. La idea era atravesar las Ciénagas y cruzar las Tierras de Nadie, camino muy poco frecuentado por los Orcos.

A medida que los Viajeros avanzan hacia los dominios del Señor Oscuro, El Único va ejerciendo una poderosa influencia en El Portador. Este siente cada vez más el peso del mismo, su cuerpo se encorva, siente un gran cansancio físico que sólo puede sobrellevar con el Pan del Camino de los Elfos. Esto tiene mucho peso a la hora de comprender porque el desenlace de la Historia frente a los Sammath Naur.

Frente a la tenebrosa Puerta Negra y ante la imposibilidad de entrar a Mordor por la misma, dada la enorme cantidad de enemigos y a su poderosa custodia; los viajeros, por consejo de Gollum deciden otro lugar para entrar a la tierra del Señor Oscuro. Emprendiendo el Camino hacia el Sur hasta el Paso de Cirith Ungol, que se suponía menos vigilado por Sauron.

En Ithilien y por un descuido de Sam, al no apagar un fuego que había sido usado para hacer un rico guiso de conejo; son atrapados por Faramir y sus Montaraces de Ithilien y puestos en custodia, mientras libraban una escaramuza con tropas del Harad. En esta parte del Libro IV Se desarrolla una profunda conversación entre Faramir y Frodo, en donde está presente la Historia de los Días Antiguos, la historia de Gondor y, sobre todo las contradicciones del heredero de Denethor II respecto a que hacer con el Anillo Único cuando por una intervención de Sam Gamyi, descubre su existencia y por lo tanto el motivo del Viaje. Finalmente y contra las leyes de su reino, deja libre a Frodo para que continúe su marcha. Gollum, que había escapado cuando los Hobbits son descubiertos por los Montaraces de Ithilien, es capturado en un lago que forma el Río de la Ventana del Sol Poniente al pasar por la parte trasera de Henneth Annûn. Esta acción de los hombres de Faramir, que es acompañada por Frodo, parece ser el detonante del triunfo de la personalidad de Gollum, contra la de Sméagol. El motivo es que el antiguo hobbit se siente defraudado y traicionado por su “amo”. Esto se ve cuando, al aproximarse al Valle del Morgul, Gollum desaparece varias veces y por muchas horas. Es claro que está planeando su traición, yendo a hurtadillas a preparar el terreno.

El final del Libro IV ya empieza a anunciarse cuando emprenden el camino por el desfiladero de Cirith Ungol. Tras ver la salida de las tropas del Rey Brujo, que marchaban hacia Minas Tirith los viajeros parten por la Escalera Recta hacia Mordor. La ascensión es fatigosa y peligrosa pero la entrada a Torech Ungol es tenebrosa. Allí Gollum desaparece en la oscuridad, sin duda su motivo es alertar a Ella-laraña, sobre la presencia de los Hobbits. Estos Son atacados justo cuando descubren una salida. Frodo resulta picado por la araña y entra en un estado de inconciencia que se asemeja a la muerte, que no llega a ocurrir de no ser por la intervención de Sam quien lucha contra la araña en un Combate Singular, que obliga a huir, malherida, a la espantosa bestia.

Sam Gamyi al ver a su amo tirado y al parecer muerto, se desespera porque debe decidir entre morir con su amo o llevar tratar de llevar la misión a buen puerto. Más aún con esa contradicción en su cabeza, toma el Anillo Único e intenta despedirse de su amigo, tras largas cavilaciones emprende el camino hacia el Morgai pero solo había recorrido unos metros cuando ve que el cuerpo inerme de frodo es llevado por los Orcos. Esta visión es suficiente para resolver su duda y decide por defender el cuerpo de Frodo y morir con él. Afortunadamente, oye que los orcos comentan entre sí que El Portador no está muerto sino solo inmovilizado por el veneno de la araña. Oculto por el Anillo el Hobbit marcha hacia la Torre de Cirith Ungol a rescatar a su amo.

El retorno del Rey

Es el tercero de los tres volúmenes. En un principio, se dudaba entre que se llamara La Guerra del Anillo o El retorno del Rey; los editores encontraban el último, comercialmente, poco atractivo, y Tolkien prefería el primero, ya que no revelaba excesivamente la trama y, sobretodo, el final de la historia.[5] No obstante, Tolkien acabó cediendo al nombre que preferían los editores.

El volumen también está subdividido a su vez en dos partes, los libros V y VI, que en un principio llevaban los títulos La Guerra del Anillo y El fin de la Tercera Edad,[3] antes de ser anulados.

Libro V

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Libro VI

Recorrido del viaje de Frodo desde Hobbiton hasta el Monte del Destino. Recorrido del viaje de Frodo desde Hobbiton hasta el Monte del Destino.

Apéndices

Los Apéndices de El Señor de los Anillos recogen de una serie de historias cortas sobre el legendarium de Tolkien, cronologías, genealogías y notas sobre las lenguas ficticias del libro:

  • Apéndice A: recoge unos anales sobre los gobernantes del legendarium de Tolkien, desde Númenor, pasando por Gondor y Arnor, hasta la Casa de Eorl y la Casa de Durin. Además de listar dichos gobernantes, narra breves relatos sobre la historia sobre cada Casa. Por último, recoge un fragmento de la historia de amor entre Aragorn y Arwen.
  • Apéndice B: recoge una cronología de la Segunda y la Tercera Edad del Sol, haciendo especial incapié en los hechos que se narran en El Señor de los Anillos. También se recogen los pocos acontecimientos conocidos de la Cuarta Edad, aunque fechados según el Cómputo de la Comarca.
  • Apéndice C: recoge los árboles genealógicos de distintas familias Hobbit, entre las que se encuentran los Bolsón, los Brandigamo, los Tuk, y la familia de Sam Gamyi. En éste último entran, además de los propios Gamyi, los Coto y los Cavada.
  • Apéndice D: recoge una explicación sobre los distintos calendarios que se usan en la Tierra Media.
  • Apéndice E: recoge las reglas de escritura, ortografía y pronunciación de las Tengwar y las Angerthas, los tipos de letras usados en las lenguas creadas por Tolkien para su obra.
  • Apéndice F: recoge un texto en el que Tolkien habla sobre las lengua de los distintos pueblos de la Tierra Media en la Tercera Edad y sobre su traducción.

Redacción del texto

El autor, J.R.R. Tolkien, en 1916. El autor, J.R.R. Tolkien, en 1916.

El Señor de los Anillos fue iniciado como una secuela de El Hobbit, una historia de fantasía publicada en 1937, que en un principio había sido escrita por Tolkien para sus hijos. La popularidad de El Hobbit hizo que los editores de Tolkien le pidieran más historias relacionada con la novela y, de esta forma, éste comenzó a escribir la que se convertiría en El Señor de los Anillos y que no acabaría hasta doce años después, en 1949.

En un principio, Tolkien no tuvo la intención de escribir una secuela de El Hobbit y en su lugar se dedicó a escribir varios cuentos infantiles, como Roverandom. Sin embargo, Tolkien dedicaba más tiempo a esbozar la historia de Arda, que ya inició en 1917. Murió antes de que pudiera terminar y preparar este trabajo, hoy conocido como El Silmarillion, pero su hijo Christopher lo editó, ya que estaba lleno de lagunas, y lo publicó en 1977. Algunos biógrafos de Tolkien consideran El Silmarillion como el verdadero “trabajo de su corazón”,[6] , puesto que es al que más tiempo dedicó en toda su vida y es el que proporciona el contexto histórico y lingüístico de su obra más popular, El Señor de los Anillos.

A pesar de ello, Tolkien fue persuadido por Stanley Unwin, presidente de la editorial Allen & Unwin por aquel tiempo, para que escribiera la continuación de El Hobbit y, en diciembre de 1937, empezó a desarrollarla.

En un primer momento, Tolkien escribió varias versiones de una historia en la que Bilbo Bolsón, el protagonista de El Hobbit, había gastado todo el tesoro que encuentra en dicha novela, e iba en busca de otra aventura para ganar más. Sin embargo, Tolkien recordó el Anillo y sus poderes y decidió escribir sobre ello, aunque conservando muchas cosas de las versiones descartadas[7] También decidió sustituir a Bilbo como protagonista principal, primero creando a su hijo, Bingo, pero descartándole también, ya que generaba algunas cuestiones difíciles, como la creación de una esposa para Bilbo y el motivo de que éste no estuviera en la historia. Así fue como surgió el personaje de Frodo, también llamado Bingo en un principio.[7] Técnicamente, Tolkien hizo que Frodo fuera el primo segundo de Bilbo, pero debido a la diferencia de edad, ambos se consideran a si mismos tío y sobrino respectivamente. A partir de aquí, la historia tomó rumbo, aunque estuvo sometida a constantes revisiones y modificaciones.

Debido a esta perfección que caracterizaba a Tolkien y a que era interrumpido con frecuencia debido a sus obligaciones académicas, especialmente las de examinador,[8] la escritura de la novela fue lenta y a intervalos de tiempo. Tolkien iba enviando copias de los capítulos acabados a su hijo Christopher, a su amigo C.S. Lewis y al hijo de Unwin, Rayner, que le servían como críticos. En 1940, abandonó la escritura de la novela durante un tiempo, cuando la Comunidad del Anillo, aún sin Legolas y Gimli, llega ante la tumba de Balin en Moria.[7] En enero de 1941 reinició la escritura hasta antes de 1943, año que de nuevo estuvo casi en blanco. En abril de 1944, comenzó a escribir el libro IV y avanzó rápidamente, acabándolo en junio.[9] En octubre, Tolkien comenzó con el tercer volumen, que le llevo bastante tiempo, y a principios de diciembre, le envió una carta a Stanley Unwin en la que le comunicaba la posibilidad de que la novela estuviera acabada antes de que acabara el año.[10] Sin embargo, subestimó el alargado final que estaba elaborando, que junto con sus obligaciones y la escasez de papel debido a la posguerra, le impidió finalizarla.[11] El Señor de los Anillos se terminó de manera efectiva en 1948, pero Tolkien no acabó la revisión del trabajo hasta 1949.

Una disputa con sus editores, Allen & Unwin, llevó a que Tolkien ofreciera la obra a HarperCollins en 1950. Tenía la intención de que El Silmarillion (que no estaba revisado en gran medida por aquella época) se publicará junto con El Señor de los Anillos, pero en Allen & Unwin no estaban dispuestos a hacerlo. Milton Waldman, miembro directivo de la editorial HarperCollins, se mostró interesado por ambos libros, pero, en la primavera de 1952, decidió rechazarlos finalmente debido a su extensión y a las presiones de Tolkien, que empezaba a perder la paciencia ante las demoras de la publicación.[12] . Así que al final, Allen & Unwin fue la encargada de publicarla.

Tras el masivo éxito de El Señor de los Anillos, Tolkien consideró una secuela titulada La Nueva Sombra, que se sitúa en los días del reinado de Eldarion, hijo de Aragorn. Tolkien nunca fue muy lejos con esta secuela, ya que tenía más que ver con la naturaleza humana que con la lucha épica, y las pocas páginas que se escribieron fueron publicadas por Christopher Tolkien en Los Pueblos de la Tierra Media.

Influencias

El señor de los anillos fue desarrollado por Tolkien como una exploración personal de sus intereses en filosofía, religión (particularmente el Catolicismo Romano) y cuentos de hadas, así como en mitología nórdica, pero también es decisiva la influencia de los efectos de su servicio militar durante la Primera Guerra Mundial.[13] y los de su hijo en la Segunda Guerra Mundial. Tolkien creó un completo y muy detallado universo de ficción (), en el que fue establecido El Señor de los Anillos, y muchas partes de este mundo están influenciadas por otras fuentes, como él admitió abiertamente.[14]

Tolkien describió El Señor de los Anillos a su amigo, el jesuita inglés Robert Murray, como un trabajo fundamentalmente religioso y católico, de manera inconsciente al principio, pero de forma consciente durante la revisión.[15] Hay muchos temas teológicos subyacentes a la narrativa, incluyendo la batalla del bien contra el mal, el triunfo de la humildad sobre el orgullo y la actividad de la gracia divina. Además, la saga incluye temas en los que se incorporan la muerte y la inmortalidad, la misericordia y la piedad, la resurrección, la salvación, el arrepentimiento, el sacrificio, la voluntad, la justicia, el compañerismo, la autoridad y la curación. Además, la oración del Padre nuestro “No nos dejes caer en la tentación y libranos del mal” estuvo presente en la mente de Tolkien cuando describió la lucha de Frodo contra el poder del Anillo Único.[16]

Imagen:Odin the Wanderer.PNG Odín el Caminante, una de las influencias principales para Gandalf.

Los temas religiosos no cristianos también tienen fuertes influencias en la Tierra Media de Tolkien. Las mitologías del norte de Europa son tal vez las influencias más conocidas. Sus Enanos están basados en gran medida en Norse, la mitología nórdica, y muchos personajes recibieron nombres de ella misma: Thorin, Dwalin, Balin, Kili, Fili, Bifur, Bofur, Bombur, Dori, Nori, Ori, Oin, Gloin, Thrain, Thror, Dain, Nain y Durin están sacados de Edda, dos recopilatorios de Snorri Sturluson en los que recoge distintas historias de dicha mitología.[17] También el nombre de “Gandalf” está derivado de la mitología nórdica, pero su figura está particularmente influenciada por la deidad germánica Odín, en su encarnación como Vegtamr, un anciano de larga barba blanca, con un sombrero de ala ancha y un bastón de caminante; Tolkien afirma que concibe a Gandalf como un “caminante odínico”.[18]

Tolkien también toma prestados elementos de la saga Völsunga (la base del posterior poema alemán Nibelungenlied, escrito en alto alemán medio, y de la serie de óperas de Richard Wagner, Der Ring des Nibelungen, también llamada El anillo del nibelungo), especificamente, un mágico anillo de oro (Andvarinaut) y una espada rota que es reforjada (Gram), que en un sentido muy amplio corresponden al Anillo Único y a Narsil/Andúril. La mitología finlandesa, y más concretamente la epopeya Kalevala, fueron también reconocidas por Tolkien como influencias en la Tierra Media.[19] De forma similar a El Señor de los Anillos, el tema del Kalevala se centra en torno a un objeto mágico de gran poder, el Sampo, que otorga gran fortuna a su propietario, pero nunca se hace evidente su naturaleza exacta. Al igual que el Anillo Único, el Sampo es combatido por las fuerzas del bien y del mal, y acaba siendo destruido al final de la historia. Otro paralelismo es el mago del Kalevala, Väinämöinen, que tiene muchas similitudes a Gandalf en sus orígenes inmortales y en su sabia naturaleza, y en ambas obras, los magos parten al final en un barco a las tierras más allá del mundo mortal. Tolkien también basa el quenya, una de las lenguas élficas, en el finlandés.[20]

El Molino de Sarehole. El Molino de Sarehole.

El Macbeth de William Shakespeare es otra de las influencias de Tolkien. La destrucción de Isengard por parte de los Ents se inspiró en el acto V de la obra, donde un ejército camuflado con ramas del bosque de Birnam, ataca el castillo de Dunsinane; Tolkien sentía que hombres camuflados con ramas no eran lo suficientemente impresionantes, y de este modo, utilizó a los árboles como criaturas reales.[21]

A un nivel más personal, algunos lugares están inspirados en la infancia de Tolkien en Sarehole y Birmingham,[22] especialmente la Comarca de los Hobbits, una «parodia» de la Inglaterra rural, como el mismo Tolkien dijo, inspirada por la idílica ideología de la Alegre Inglaterra,[23] que se basa en un modo de vida pastoril que los habitantes de Inglaterra habrían disfrutado en algún punto entre la Edad Media y el comienzo de la Revolución Industrial. El Molino de Sarehole, hoy día convertido en un museo, fue la inspiración para la fábrica construida por los hombres de Saruman en sustitución del molino de la familia Arenas, y la cercana reserva natural de Moseley Bog sirvió probablemente de inspiración para el Bosque Viejo. La industrialización de la Comarca está basada en el testimonio de Tolkien sobre la extensión de la Revolución Industrial en Warwickshire durante su juventud, y especialmente las consecuencias deletéreas que provocó.[23] Otros de estos lugares que influenciaron a Tolkien son las torres victorianas de Edgbaston Waterworks y Perrott’s Folly, bajo cuya sombra vivió durante su orfandad e inspirarían las imágenes de las torres oscuras de Orthanc y Minas Morgul.[24]

Publicación

La novela como tal habría sido encargada por Stanley Unwin, que deseaba aprovechar el éxito que había tenido El Hobbit y exigía una continuación al igual que la audiencia. Sin embargo, El señor de los anillos defraudó en un principio a los editores, que esperaban una novela más bien infantil, al estilo del propio Hobbit, y se encontraron con una composición de más de mil páginas en un estilo mucho más adulto y maduro, de cuyo éxito dudaban y cuya publicación sería mucho más cara. De hecho, fue idea de los editores dividir la novela en tres tomos y publicarlos con al menos un año de separación para abaratar los costes de su publicación y, de paso, evaluar la acogida por el público. A comienzos de los años 50 había una gran carestía de papel como consecuencia de la postguerra. El mismo Tolkien nunca estuvo muy de acuerdo con esta decisión, en realidad, se negó durante varios años a publicar “El señor de los anillos” separado del Silmarillion y su terquedad le costó vivir contando cada centavo durante más tiempo. Además siempre criticó el título del tercer libro (El Retorno del Rey) porque, según él, anticipaba el desenlace de la novela.

Crítica

Antes de la publicación de El Señor de los Anillos, la editorial Allen & Unwin, e incluso el propio Tolkien, temía una avalancha de críticas en contra de la novela.[23] Sin embargo, recibió comentarios tanto malos como buenos, que van desde terrible a excelente. Entre las críticas, dominaban aquellas que tachaban la obra de infantil; el crítico Edmund Wilson, por ejemplo, calificó la obra en el periódico The Nation como “basura adolescente”.[25] Algunas críticas se debíeron en parte a la relación de Tolkien con C.S. Lewis, que por aquella época era bastante impopular entre los críticos debido a sus novelas. Tolkien le pidió a Lewis que escribiera un comentario sobre la obra para la sobrecubierta y muchos la vieron como propia de un bufón, debido a la comparación que hacía entre Tolkien y el poeta Ludovico Ariosto.[25]

“Nunca un mundo imaginario ha sido creado que sea a la vez tan variado y tan coherente con sus leyes internas. Si Ariosto hubiera podido rivalizar con él en inventiva (que en realidad no puede), aún así se notaría su falta de seriedad heroica”

Algunos autores de ciencia ficción, como David Brin o Michael Moorcock, también criticaron la obra. Este último se convirtió en uno de los principales detractores de Tolkien y, en los años sesenta, lideró un movimiento que consideraba obseleta la lucha del Bien contra el Mal, tal y como se presenta en El Señor de los Anillos. En su ensayo Pooh épico, Moorcock tacha a Tolkien de conservador, critica su percepción de la Alegre Inglaterra y califica la novela de infantil, además de compararla con Winnie the Pooh, el oso de la saga infantil creada por Alan Alexander Milne.[27]

A pesar de ello, para Tolkien la recepción de la obra fue mejor de lo esperado,[28] por opiniones como la del periódico The Sunday Times que afirmaba que “el mundo de habla inglesa se divide entre aquellos que han leído El Señor de los Anillos y El Hobbit y aquellos que van a hacerlo”,[29] o la de Herbert Dingle, que elogiaba a Tolkien en The Guardian: “Haber creado un romance épico tan embelesador, con su propia mitología, con tal diversidad de escenarios y personajes, con tal enormidad imaginativa en la invención y la descripción, y un significado tan sobrenatural subyacente en la riqueza de los sucesos, es algo realmente extraordinario”.[26] Además, las ventas de la novela vencieron a las críticas, ya que cosechó un enorme e inesperado éxito.

En España y Latinoamérica, los diarios y suplementos literarios ignoraron la publicación de El Señor de los Anillos y la novela no obtuvo casi críticas. Sin embargo, se venden una media de 50.000 ejemplares anuales y la versión cinematográfica de Peter Jackson aumentó considerablemente estas cifras.[30]

En 1997, se realizó una macroencuesta en las librerías Waterstone’s de Reino Unido y en la cadena de televisión Channel 4, para elegir al mejor libro del siglo y El Señor de los Anillos fue el ganador.[31] De nuevo, las críticas volvieron a surgir y hasta se acusó a la Sociedad Tolkien de haber amañado la encuesta. El propio biógrafo de Tolkien, Humphrey Carpenter, se unió al grupo que hizo esta acusación.[23] Sin embargo, nuevas encuestas hicieron silenciar las acusaciones; en la realizada por el periódico Daily Telegraph, la novela volvió a salir ganadora y Tolkien como mejor autor. Dos meses después, los miembros de la Editorial Folio Society eligieron El Señor de los Anillos como la mejor obra de todos los siglos en Gran Bretaña, descartando así cualquier intento de amañar los resultados. En 1999, Amazon.com, una librería virtual de Internet, realizó otra encuesta y la novela fue elegida como el libro del milenio.[32] En España, el suplemento cultural del diario ABC realizó una encuesta similar, con un número de 9.320 participantes, y El Señor de los Anillos obtuvo la séptima posición.[33]

Adaptaciones

Durante 1955 y 1956, la BBC Radio realizó una adaptación radiofónica de El Señor de los Anillos de doce episodios, seis para la Comunidad del Anillo y otros seis para las Dos Torres y el Retorno del Rey, que fueron adaptados y producidos por Terence Tiller. Sin embargo, aunque las adaptaciones ayudaron a dar a conocer los libros, a Tolkien le disgustaron.[34] En 1956, la obra ya había atraído la atención del mundo de cine. Allen & Unwin informó a Tolkien de que una empresa estadounidense quería hacer una versión en dibujos animados de El Señor de los Anillos y el autor se mostró muy interesado. Sin embargo, cuando le enseñaron el guión, elaborado por Morton Zimmerman, Tolkien se indignó ante las modificaciones que había hecho, que incluían desde usar las Águilas de Manwë como medio de transporte habitual, hasta convertir El Poney Pisador en un hotel; así que la película no continuó.[23] [35]

A principios del década de 1960, la emisora de radio WBAI-FM de Nueva York, emitió una breve adaptación de El Señor de los Anillos con música. Esta versión, que no había sido autorizada por Tolkien, fue suprimida más tarde por sus representantes legales.

El segundo intento de llevar El Señor de los Anillos a la gran pantalla ocurrió en 1967, de la mano del fallecido director estadounidense Stanley Kubrick, que quería hacer una versión de la novela con los miembros del grupo musical Los Beatles como protagonistas: Paul McCartney como Frodo, Ringo Starr como Sam, George Harrison como Gandalf, y John Lennon como Gollum.[36] Sin embargo, todo quedó en un proyecto después de que Tolkien lo rechazara.[37]

Peter Jackson, director de la famosa y oscarizada trilog�a f�lmica sobre la obra de Tolkien. Peter Jackson, director de la famosa y oscarizada trilogía fílmica sobre la obra de Tolkien.

La empresa United Artists, que había comprado parte de los derechos de El Señor de los Anillos, contrató al cineasta John Boorman para realizar una película de acción real a mediados de los setenta. Se elaboró un guión bastante adaptado en el que desaparecían numerosos personajes, los Nazgûl montaban caballos sin piel, Arwen se convertía en una niña y el amor de Aragorn era dirigido hacia Éowyn, e incluso había una escena de sexo entre Frodo y Galadriel. Sin embargo, la directiva de la empresa cambió y junto con una crisis financiera, se decidió cancelar el proyecto.[38]

En 1978, se realizo una película en formato de dibujos animados y rotoscopio, que abarca los dos primeros volúmenes de El Señor de los Anillos. Fue dirigida por Ralph Bakshi y producida por Saul Zaentz, teniendo un discreto éxito.

En 1979, la National Public Radio emitió otra adaptación en Estados Unidos. El guión, de unas once horas de duración, está escrito por Bernard Mayes y es una versión resumida del libro, que insiste más en el diálogo que en la descripción. En 1981, la BBC emitió una nueva adaptación de 26 episodios de media hora, que más tarde fueron publicados en cinta y CD. En ella, el actor Ian Holm, que más tarde interpretaría a Bilbo en las adaptaciones al cine del director Peter Jackson, puso su voz a Frodo.

En 1980 se estrenó en televisión El Retorno del Rey, también en dibujos animados, dirigida Jules Bass y Arthur Rankin Jr.

En 1990, Recorded Books publicó una versión en audiolibro de la novela, leída por el actor británico Rob Inglis, que utiliza distintas voces para cada personaje y canta todas las canciones él mismo. Tolkien había escrito la música para algunas de las canciones en el libro, pero para el resto, fue Inglis, junto con la directora Claudia Howard, quien escribió el resto.

Escena del musical en Toronto.

Escena del musical en Toronto.

En 1999 comenzó el rodaje de una superproducción, que, presentada en tres partes y dirigida por el neozelandés Peter Jackson, se estrenó en 2001, 2002 y 2003. Tuvo una gran acogida entre el público y revivió el fenómeno Tolkien, siendo la obra cinematográfica que ha conseguido mayor número de premios Oscar de la Academia de Cine de los EE.UU, 17 estatuillas entre las tres películas (la más galardonada fue la tercera parte, que obtuvo 11, precisamente los mismos que mitos del cine como Ben-Hur y Titanic), entre ellos el de mejor película, mejor director y mejor guión adaptado.

También se ha hecho una adaptación teatral basada en el libro, un musical de tres horas de duración. Fue estrenado en Toronto, Ontario, Canadá, en 2006, pero se cerró sin recuperar la inversión de los productores (18 millones de euros). A pesar de ello, la producción se estrenó también en Londres, en junio de 2007.[39]

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